14/6/18

EL MUNDIAL DE LOPETEGUI

Este Mundial de Rusia siempre será para España el Mundial de Lopetegui. Si lo ganamos su nombre estará inevitablemente unido al del seleccionador campeón, Fernando Hierro, si no es así, la culpa siempre se la echaremos a Julen.

El entrenador vasco que ha dejado pasar el tren de su vida. Estaba con uno de los equipos favoritos para ganar y a sólo siete partidos del título lo tira todo por la borda. Le asistía el derecho a decirle sí al Real Madrid, por supuesto, pero no por detrás de la Federación, sin pedir permiso y sin consultar. Seguro que Luis Rubiales, el recién elegido presidente, le habría dado el plácet, pero después del Mundial.

Ese ha sido el error de Lopetegui, no convencer a Florentino Pérez para ser prudentes, esperar, si algo se filtra negarlo y que el seleccionador y sus jugadores pudieran competir por la segunda estrella sin mayores preocupaciones. Otra opción es haberle dicho no al Madrid porque, veinte días antes, había renovado con la Selección hasta 2020.

Lo que ha hecho Julen es cometer un error tan grande que le ha costado el puesto, y a España veremos si el Mundial. Ojalá que no. Ojalá Hierro nos haga campeones del mundo por segunda vez, pero no va a ser fácil en las actuales circunstancias. Tiempo al tiempo.

9/4/18

MÁRQUEZ, LA HORMA DEL ZAPATO DE ROSSI

Rossi ha encontrado en Márquez la horma de su zapato. Pensaba que nadie iba a poder con él y menos aquel niño de Cervera que tanto lo admiró. Para el pequeño Marc el italiano era el espejo en el que se miraba para hacer lo que ahora hace. ¿Y qué hace? Lo mismo que hacía Valentino hasta que apareció el español: ganar y ganar y volver a ganar.  ¿Y cómo? Pasando por encima de sus rivales... como Rossi.

El 46 ahora dice que le da miedo Márquez, que le teme. Justo lo que antes sucedía con él. Todos en la pista temían a Rossi, por el gran piloto que era, pero también por su arrojo, por su valentía, por prepotencia y, demasiadas veces, por sus malas artes sobre el asfalto. Que se lo digan a Sete Gibernau, Max Biaggi, Casey Stoner o el propio Marc, cuando en 2015 lo tiró a suelo de una patada en el G.P. de Malasia.

Y sí, creo que es verdad que Valentino le tiene miedo al 93, pero no por lo sucedido en el G.P. de Argentina, sino porque el ilerdense lo va a sacar de ese podio de los mitos del motociclismo donde Valentino estaba muy cómodo junto a Ángel Nieto y Giacomo Agostini. Ahí es donde le duele y no por la caída en el Circuito de Termas de Río Hondo.

Rossi, con 39 años, sabe perfectamente que Marc lo va a pasar en breve, más que como una moto, como un avión. De hecho, actualmente, sólo son 9 títulos mundiales frente a 6 y en la máxima categoría 7 a 4. En esta proyección, si la salud respeta al vigente campeón de MotoGP, su horizonte está en los 13 títulos de Nieto y los 15 de Agostini. Tiempo al tiempo.

16/1/18

ZIDANE TODAVÍA NO ES ENTRENADOR

Lo comenté en Twitter hace dos años y me cayeron críticas por todos los lados. Ni Zinedine Zidane ni Luis Enrique Martínez son entrenadores para Madrid y Barça. La diferencia es que el francés quiere serlo y quizá lo consiga, mientras el asturiano pasa de intentarlo. Ambos con sus títulos han hecho historia en el Real Madrid y el Barcelona, pero los dos han quedado desnudos en cuanto el juego de sus estrellas no ha brillado.

A Zidane le ha llegado demasiado pronto el Madrid, no estaba hecho aún como técnico, pero su plantilla lo ha llevado a lo más alto, a ser de los más laureados en los casi 116 años de vida de la casa blanca. Pero como Luis Enrique en los malos momentos no ha estado a la altura. Incluso Zinedine cometió la semana pasada el error de culpar a la prensa del mal momento de su equipo, le faltó la autocritica necesaria para crecer; un día de furia como el de Michael Douglas, a imagen y semejanza de Luis Enrique, con la diferencia de que a éste le sucedía a diario.

La falta de preparación de Zidane además se ha multiplicado al estallar de repente, con la tripa de sus jugadores llena de títulos, con Cristiano Ronaldo en decadencia y tras una Supercopa de España espectacular, de la que Zinedine no sacó ninguna conclusión y todas Ernesto Valverde y sus hambrientos futbolistas.

El extremeño sí que es un entrenador y lo es ahora, después de  haber adquirido con los años la experiencia que requiere un grande. En Anoeta lo ha demostrado, allí Luis Enrique fracasaba año año tras año, incapaz en general de remontar un partido y aún menos en San Sebastián, justo que lo que sí ha sabido hacer Valverde que convirtió el 2-0 de la Real Sociedad en un 2-4.

El actual técnico del Barça forma junto a Simeone y Marcelino la terna de verdaderos entrenadores de La Liga. Dicho esto, insisto, Zidane aún no lo es, pero está en camino de ser un buen técnico, la universidad en la que estudia es la mejor del mundo, buenos libros tiene y las prácticas que le faltaban son las de esta temporada. Tiempo al tiempo.

1/12/17

VAR Y VER

A estas alturas, camino de 2018, ya nadie duda de la necesidad de usar la tecnología en el fútbol,  sea el ojo de halcón o el VAR. Pero lo que también hace falta es... ver. Y ver, los árbitros españoles ven más bien poco. Algunos incluso no ven nada.

Lo del gallego Ignacio Iglesias Villanueva es inexplicable. Lo suyo y lo de sus asistentes. Que se equivoque de esa manera en dos partidos seguidos, en sólo cuatro días, no sólo es cuestión de videoarbitraje. Que con el ojo de halcón se habría visto que entró el gol de Messi en el Valencia - Barça, sí, que con el VAR no se habría señalado como penalti la mano fuera del área en el Espanyol - Tenerife, también, pero ¿tan difícil era verlo con sus propios ojos?


Los colegiados actuales en teoría son profesionales, ingresan de media más de 200.000 euros anuales, pero resulta que además tienen otros trabajos, salvo alguna excepción. Esto significa que no se dedican al arbitraje al ciento por ciento. Se limitan a la preparación física y poco más, porque le tienen que dedicar la mayor parte de su tiempo a su verdadera profesión. Y eso no puede ser. O una cosa o la otra.

Si cada semana con sus asistentes dirigieran cuatro o cinco partidos, de juveniles o aficionados por ejemplo, seguro que se encontrarían con circunstancias como las de estos días y fijo, que sin la ayuda de la tecnología, el fin de semana podrían solventar mejor cualquier papeleta complicada.

Yo soy un gran defensor del VAR o del ojo de halcón. En definitiva de la justicia en el fútbol, pero que los árbitros tienen que prepararse mejor, también. Y ojo, que nadie se preocupe, que las tertulias de bar, no se acabarán con el VAR.